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Ejemplo para florecer. El todo de mÃ.
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Abul Beka bajó hasta el valle que regaba el GuadalevÃn, era el mes de las flores y muchos las recogÃan para llevarlas al altar de los sacrificios. Les dijo:
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Hombres y mujeres: Está determinado que nunca aprenderéis. ¿Acaso pensáis alabar al Cielo tomando algo que Él puso con un fin sobre la Tierra?
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¿Creéis de veras que, truncando la vida de estos seres, halagáis a Nuestro Hacedor? Estas criaturas no fueron puestas sobre la Tierra para tomarlas y abusar de ellas por ser inferiores, al igual que tampoco lo fueron los animales ni los pájaros.
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Si realmente sabéis que necesitáis de ellos para alimentaros, tomad solo aquello que podáis comer, mas no os dejéis llevar por la avaricia porque ello desequilibra al mundo.
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Y si queréis levantar un altar al Eterno, tomad por altar la misma Naturaleza y cuidadla; porque es verdad que más alegraréis a vuestro Padre dejando cada flor donde está, que cortándola, ¿acaso no comprendéis que os lleváis la muerte y dejáis la vida?
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Miradlas cómo se visten de todos los colores y cómo vibran al sol. Mirad cómo alegran el valle. ¿Acaso no es ya éste un altar? Dejadlas pues y tomad su ejemplo para florecer.
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Y que vosotros seáis las flores que decoran los templos porque es verdad que cuatro muros llenos de Amor superan al mayor palacio del mundo lleno de flores.
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Dejemos pues ya las apariencias y no nos engañemos poniendo bellas fachadas en nuestros corazones.
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No todo. El todo de mÃ
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Y decÃa:
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Un zapato contiene una parte de mi cuerpo, pero no Todo mi cuerpo.
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Una vida contiene una parte de mi Todo, pero no todo el todo de mÃ.
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Iluso serÃa yo si al sentir el pie, intentara al mismo tiempo sentir mi mano.
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Autor: Cayetano Arroyo, Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio).Â
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